Lunes, Octubre 23, 2017

Datos técnicos de la experiencia

Ubicación:

Valle del Cauca, El Dovio, Bellavista

Postulante: Sandra Milena Giraldo Urdinola
Cantidad de personas beneficiadas En este proceso nos hemos beneficiado, de manera directa, alrededor de 150 personas habitantes de la vereda Bellavista y los Sainos, usuarios de la quebrada. Indirectamente son cientos de personas las que han conocido la experiencia de la comunidad, bien porque han tenido la posibilidad de visitarla o han sido capacitados a través de espacios de transferencia campesino a campesino. Han sido campesinos y profesionales de diversas regiones del país y de otros países quienes se han nutrido de esta experiencia. Otros beneficiados han sido los estudiantes que han tenido la posibilidad de realizar sus proyectos de tesis en la comunidad, acompañados por co investigadores locales, y que a cambio han compartido sus conocimientos y experiencias.

¿Cuál era la necesidad?

En las décadas de los 70 y 80 se presentó en el área de la microcuenca Los Sainos el auge de la siembra de monocultivos de frutales como tomate de árbol, lulo y granadilla, y del café; labor que se desarrolló interviniendo terrenos boscosos inclusive hasta la orilla de las quebradas. A comienzos de la década de los 90, como consecuencia de la deforestación se generó una disminución en el caudal de la quebrada y desaparecieron numerosos nacimientos. La escasez de agua que se empezó a sentir en ese entonces tuvo su punto crítico en los años 1992 y 1993; cuando, debido al escaso caudal de la quebrada, los habitantes de la parte alta tomábamos el agua por gravedad o por bombeo, lo que imposibilitaba el uso por los habitantes de la parte baja. Esta situación empezó a generar discusiones entre familias vecinas, afectando la dinámica social en la comunidad. Además de la disminución del caudal, otro factor que limitaba el uso del agua era la contaminación por el vertimiento de aguas residuales de viviendas, instalaciones pecuarias y el procesamiento del café.

¿Qué hicieron?

Durante el año de 1993, con el acompañamiento de la Fundación CIPAV, la comunidad empezó a realizar un diagnóstico de la situación mediante recorridos por la microcuenca y la elaboración de cartografía social. Como fruto de este diagnóstico, se determinó la necesidad de iniciar labores para recuperar el caudal y disminuir los problemas de contaminación en la microcuenca. Cabe mencionar que esta intervención tuvo desde sus inicios un intenso trabajo comunitario, la intervención en predios aledaños a la microcuenca y un componente muy valioso de investigación, validación de tecnologías y transferencia de las experiencias, que ha involucrado a adultos, jóvenes y niños. Inicialmente, la acción que la comunidad decidió emprender para reducir la crisis fue la recuperación de la vegetación arbórea en toda la cuenca. Con esta actividad se buscaba la regulación del agua, mediante la amortiguación de las lluvias y la conservación de la humedad en las épocas secas. • Reforestación de la cabecera de la microcuenca: La comunidad inició el proceso de reforestación de la microcuenca en el año 1993. Para este propósito se aisló un terreno de 14 hectáreas en el cual se sembraron 21.000 árboles especies nativas. Los habitantes de la cuenca nos organizamos para llevar a cabo tanto el encierro del lote como la siembra de los árboles y el cuidado de los mismos. Se realizaron convites, inicialmente para el mantenimiento de los árboles sembrados, pero después de un tiempo se decidió dejar el terreno sin perturbación para permitir el proceso de regeneración natural de esta zona. Además de esto, los propietarios con terrenos aledaños a la quebrada decidieron aislar una franja para permitir la recuperación del bosque ribereño. Se aisló aproximadamente 1 kilómetro del cauce y se dejó crecer, en la parte alta, una franja de aproximadamente 20 metros de ancho y en la parte baja de 6 metros. Es necesario anotar que los habitantes de esta microcuenca poseemos predios con extensiones que van desde 2.000 m2 hasta 12 hectáreas, lo que no fue impedimento para hacer esta labor. • Incremento de la cobertura vegetal en los sistemas productivos: Además de los trabajos específicos realizados en la cabecera de la microcuenca y el área de los corredores ribereños, los habitantes de la parte alta, hemos adoptado desde hace varios años, sistemas sostenibles de producción, que permiten la recuperación del suelo en sus características físicas y de materia orgánica, importantes para mejorar la infiltración y la retención de agua. Estos sistemas son muy importantes en las fincas porque al incrementar la vegetación en toda la parcela, permiten mejorar la regulación hídrica al reducir el impacto de las lluvias y capturar la precipitación horizontal proveniente de la región pacífica. Además, con estos sistemas se incrementó la oferta de alimento para las familias y animales en las fincas con lo cual se redujo en gran medida la dependencia de mercados externos. Entre los sistemas promovidos en las fincas, se encuentran los bancos de forraje, sistemas silvopastoriles y agroforestales con especies nativas, y huertas para la seguridad alimentaria humana y animal donde se producen granos, hortalizas, tubérculos y forrajes. Como ya se ha mencionado, otro factor que limitaba el uso del agua era la contaminación por el vertimiento de aguas residuales de viviendas, instalaciones pecuarias y el procesamiento del café. • Sistemas de descontaminación productiva: Debido a que las alternativas existentes en la zona tales como los pozos sépticos eran demasiados costosos, se propuso adoptar y evaluar un sistema desarrollado por la Fundación CIPAV para otras zonas que incluía biodigestores plásticos y estanques de plantas acuáticas. Con la colaboración de varios productores de la vereda se realizó la primera investigación para adoptar lo que se llamó el Sistema de Descontaminación Productiva, porque además de disminuir la contaminación del agua, genera productos útiles para la finca como biogás, abono líquido y plantas acuáticas. Este sistema consta de biodigestores plásticos, canales de plantas acuáticas y estanques, asociados a cultivos para aprovechar los abonos producidos. Gracias al buen manejo que se ha dado se cuenta en la comunidad con sistemas de alrededor de veinte años de instalados que siguen funcionando muy bien. Adicional a las acciones de incremento de la cobertura arbórea en la cuenca y la descontaminación de las aguas servidas, se establecieron otras obras complementarias para incrementar la captación del agua y mejorar su calidad para consumo humano. Cosecha de aguas a nivel predial Teniendo en cuenta que la precipitación en la zona es relativamente alta, se decidió implementar la cosecha de aguas lluvias instalando canaletas de zinc alrededor de los techos de las viviendas. Estas aguas se conducen hasta reservorios recubiertos dispuestos para su recolección y almacenamiento. Esta actividad ha permitido, en algunos casos la producción de peces para el consumo de la familia, y en otros, la obtención del líquido para preparación de alimentos, lavado de la ropa, lavado de instalaciones pecuarias y riego de cultivos. Con el manejo de esta estrategia anualmente en cada vivienda se logran acumular un promedio de 89 m3 de agua lluvia por año, lo que hace que se reduzca en gran medida la extracción de agua de la quebrada. Filtros lentos de arena Otro elemento que se introdujo en la comunidad son los filtros lentos de arena, los cuales se instalaron en varias viviendas con el fin de potabilizar el agua proveniente de la quebrada. La filtración lenta es un proceso físico de purificación que consiste en pasar el agua a través de unas capas de material poroso, con el fin de retener bacterias y partículas suspendidas en el líquido. En la parte superior de estos filtros se desarrollan bacterias útiles para la eliminación de parásitos y otros organismos causantes de enfermedades que podrían tener las aguas sin tratar. Los filtros lentos de arena que se utilizan en la zona constan de un prefiltro y dos canecas plásticas. Este sistema se ha venido utilizando en las fincas de la vereda desde hace más de 10 años y permite bajar la carga de sedimentos y patógenos en el agua que antes llegaba por la conducción desde la quebrada hasta las casas. Organización comunitaria A raíz del trabajo comunitario iniciado en la parte alta de la microcuenca Los Sainos surgieron tres grupos organizados, encargados de dinamizar todo el accionar alrededor de los sistemas productivos y de conservación. Estos grupos son los encargados de liderar actividades de gestión y promoción de los trabajos de conservación e investigación en la zona: • La Corporación CAMPAB (Corporación no Nacional Ambiental Pecuaria y Agrícola de Bellavista) está conformada por 15 familias que desarrollan desde 1995 trabajos colectivos para la incorporación de sistemas sostenibles y de conservación en sus predios. Varios de sus integrantes han acompañado procesos de investigación y validación de propuestas productivas en sus terrenos. • Los Herederos del Planeta “Juventud, vida y Naturaleza” son un grupo conformado por alrededor de 20 niños y jóvenes de la vereda, quienes realizan actividades de investigación participativa y educación ambiental. Ellos cuentan a la fecha con un predio denominado reserva El Higuerón, que adquirieron gracias al apoyo de la comunidad y de generosas donaciones de visitantes, el cual cuenta con un área de bosque y otra en un avanzado proceso de regeneración. • Las Amigas del Buen Sabor, son un grupo de siete mujeres que producen conservas utilizando productos de la misma zona. Tanto Campab como las Amigas del Buen Sabor han gestionado y ejecutado proyectos en busca de mejorar su actividad productiva, la calidad de sus productos, y contribuir al proceso de conservación de la microcuenca. Entre sus estrategias de apoyo a los asociados cuentas ambas organizaciones con fondos rotatorios que les permiten el acceso oportuno a capital de trabajo. Los Herederos del Planeta por su parte se han dedicado más al componente de investigación, principalmente en aspectos como la fenología de diferentes especies forestales de interés en la región.

¿Quiénes participaron en la actividades?

En el trabajo de diagnóstico y reforestación de la parte alta de la microcuenca participamos alrededor de 35 familias, a través de 70 convites o mingas con participación promedio de 45 personas en cada uno. Las personas participantes son en su mayoría a la vereda Bellavista, y algunas de la comunidad vecina de Los Sainos (parte baja de la microcuenca). En el establecimiento de las propuestas dentro de los predios, han sido 15 familias de la parte alta las más comprometidas con este trabajo. A la fecha la comunidad continúa participando, a través de las tres organizaciones conformadas, en las acciones que se requieran para garantizar la conservación de las áreas definidas para protección de la quebrada, y de manera individual al continuar mejorando los sistemas y diferentes propuestas establecidas en los predios y compartir la experiencia con las personas que durante más de 15 años nos han visitado.

¿Cuáles fueron los resultados positivos de la experiencia?

Veinte años después de la labor de aislamiento y reforestación se tiene un buen crecimiento de los árboles y la recuperación de la vegetación nativa en la parte alta de la microcuenca. Esta área además es desde hace unos tres años propiedad de CAMPAB, que el año pasado adquirió un nuevo lote contiguo a esta. • Con este trabajo se ha logrado el aumento en el caudal de la quebrada, lo que permitió que en los últimos años se construyeran dos acueductos adicionales que benefician cerca de 50 familias en la parte alta y baja de la microcuenca. • Otro indicador del aumento en el caudal del agua, es que durante la época más crítica cuatro familias en la parte alta de la microcuenca tuvieron que trasladar sus bocatomas hacia partes más bajas y utilizar motobombas para poder abastecerse de agua. Hoy, después de la recuperación de la microcuenca, el agua llega hasta sus casas por gravedad. • Gracias a los sistemas de descontaminación instalados en los predios de la parte alta de la microcuenca se ha disminuido de manera considerable la carga contaminante en alrededor de 1,5 kilómetros de recorrido de la quebrada. • Con el establecimiento de las propuestas agroforestales en los predios se ha logrado que estos sean más productivos, asociando sistemas agrícolas y pecuarios, sin descuidar la seguridad alimentaria familiar. • El trabajo colectivo ha generado una cultura de asociatividad que se ve reflejada en las tres organizaciones conformadas a raíz de este proceso. • Numerosos integrantes de la comunidad, tanto adultos como jóvenes y niños, hemos tenido la oportunidad de participar como co investigadores en numerosos proyectos. Esto ha incentivado el interés en capacitarnos, gracias a lo cual a la fecha somos varios los profesionales y jóvenes en proceso de profesionalización en temas afines con la conservación y el desarrollo comunitario.

¿Cuáles fueron los beneficios para la comunidad?

Actualmente se cuenta en la comunidad con agua de buena calidad y en cantidad suficiente para abastecer las necesidades de las familias en la microcuenca durante todo el año. • Con la instalación de los sistemas de descontaminación se cuenta con una microcuenca más sana. • Disminución de la erosión por efecto positivo de los árboles en el área de captación y en la zona ribereña. Esto ha permitido prevenir desastres que se podrían haber presentado por los derrumbes. • Con el incremento de la cobertura arbórea se ha mejorado la conservación de la biodiversidad. Esto facilita los procesos ecológicos como por ejemplo la polinización necesaria en los sistemas productivos. Así mismo, ahora es posible observar especies que hacía años no se observaban en la zona, como la pava o guacharaca. • Disminución en la demanda de leña, por los beneficios del biogás producido en los biodigestores, con los cuales se reutilizan las aguas servidas de origen pecuario y se descontamina la quebrada. • Los habitantes de la comunidad reconocemos la importancia del trabajo comunitario como estrategia para potenciar los recursos disponibles y como modelo de convivencia solidaria y pacífica. • Gracias a la intervención de los jóvenes y niños en los diferentes componentes de este proceso es posible identificar numerosos líderes que han empezado a apersonarse del mismo, garantizando con esto el relevo generacional. • Todo este trabajo y los resultados obtenidos han generado en los participantes un mayor sentido de pertenencia hacia el territorio y la valoración de la cultura campesina y de las tradiciones asociadas a la misma.

¿La experiencia le puede servir como ejemplo a otras comunidades para mejorar?

La experiencia de Bellavista ya ha servido de ejemplo a otras comunidades. Mencionaba que han sido numerosos los grupos de visitantes que han conocido este trabajo, muchos de los cuales lo han replicado a su manera en sus predios y cuencas. Cuando integrantes de la comunidad hemos tenido la oportunidad de visitar otras regiones del país nos hemos encontrado con sistemas de descontaminación inspirados en los que han visto funcionar en Bellavista, bancos de forrajes establecidos con material vegetal de nuestros predios, grupos de mujeres que motivadas por el trabajo de las Amigas del Buen Sabor han emprendido sus proyectos de producción de conservas, niños y jóvenes conformando sus grupos ecológicos. Todas estas personas afirman que el conocimiento de la experiencia fue para ellas un hecho inspirador.

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