Sábado, Mayo 27, 2017

Ana Elvira Sanabria ordeña todas las madrugadas buena parte de las 15 vacas que tiene en su finca del municipio de Firavitoba, en una zona de páramo en el centro de Boyacá. Su hijo José Luís la ayuda a cuidar los animales; la alerta sobre las vacas que están próximas al celo, o le advierte cuáles están dando más leche.

Lo hace por teléfono, desde algún lugar de México, donde realiza la pasantía de su carrera de veterinario. “Sí, claro, es que como nosotros somos más duros para lo de la tecnología, entonces pues él también está conectado al programa y me ayuda desde allá”, comenta entre risas Ana Elvira.

Ella hace parte del grupo de ochenta socios de Agronit, una asociación de pequeños productores de leche de Boyacá, que hoy cuenta con 220 afiliados en 9 municipios y dos centros de acopio en Iza y Tibasosa, donde recoge un promedio de 13.000 litros diarios con el trabajo de cerca de 500 personas.

Acceder a una tecnología, conocerla y utilizarla, sistematizar información y procesarla de manera adecuada, todo esto en el entorno de un esfuerzo asociativo donde se construyen y se comparten saberes entre los socios, trabajadores y otros especialistas del sector, son pasos que Agronit viene dado mediante un proceso de apropiación social del conocimiento en el que A Ciencia Cierta, un programa de Colciencias, se ha convertido, sin duda, en un dinamizador de conocimientos tradicionales y técnicos para mejorar la competitividad de los productores de leche.

“Siempre habíamos querido comenzar a cambiar la producción tradicional, pues veíamos productores que eran más rentables produciendo 20 litros que otros que producían 200, -comenta Carlos Ramírez, su gerente-. Encontramos que una de las variables era la falta de una tecnificación mínima, o de acceso a la tecnología. Teníamos que buscar la forma de llegar allá y pues afortunadamente apareció A Ciencia Cierta”.

Agronit surgió hace once años de la mano de la Fundación Social Holcim de Colombia y poco a poco se fue especializando en la cadena de producción de leche.

Pero sus socios tenían varios problemas. Llevaban la información sobre los animales de manera desordenada y parcial en la cabeza o en viejos cuadernos. Y no la analizaban. Porque una vaca puede volverse a cargar a los 35 – 45 días de un parto y pasaban cien, doscientos, trescientos días sin que lo intentaran. Y si las vacas no están preñadas no dan leche.

Para saber si un animal estaba preñado llamaban a un zootecnista o un ‘conocedor’ para que lo estableciera al tacto y muchas veces se equivocaba, decía que estaba preñada y no lo estaba o afirmaba que no lo estaba y la vaca paría al poco tiempo, sin que le hubieran dado los nutrientes necesarios.

Los socios de Agronit sabían que avanzaban como asociación al proveer insumos a buenos precios, produciendo forrajes u obteniendo créditos blandos para sus socios, pero también que tenían muchas vacas y producían poca leche.

Agronit resulto ser una de las veinte experiencias ganadoras de la segunda versión de A Ciencia Cierta, por lo que recibieron recursos económicos con los que adquirieron un ecógrafo, una aplicación web para hacer seguimiento a los animales y su producción, aseguraron la asesoría de especialistas pecuarios y diseñaron una estrategia de apropiación social, en donde el conocimiento permite a los socios identificar, valorar e integrar nuevas habilidades y técnicas que pueden compartir con otros productores.

Para mejorar la producción de leche, además de las herramientas tecnológicas adquiridas, el ‘paquete’ se complementa con un veterinario genetista que los ayuda a normalizar la situación de salud de sus animales, a mejorar las condiciones de producción y a hacer frente a las eventualidades que se presentan, para lo que también compraron una máquina detectora de mastitis.

“Con todo esto lo que buscamos es darle a los productores herramientas para tomar decisiones -comenta el gerente Ramírez-, para que mejoren su producción, para que hagan una selección genética adecuada de su ganado, para que sean lo más eficientes y certeros posibles.”

Ramírez añade que quieren llegar a ofrecer como asociación un modelo de producción que genere resultados ciertos y que cualquier productor pueda utilizar para ser más competitivo.

La incursión en la comprensión y uso de nuevas tecnologías los ha llevado a proyectarse mucho más lejos, al contar con un veterinario fijo, han pensado en montar una especie de EPS para las vacas, en la que por una pequeña suma mensual los productores puedan tener servicios veterinarios básicos de manera oportuna. También hablan de comprar camiones y pasteurizar leche para venderla a precio casi de costo en Sogamoso, por ejemplo.

Pero eso vendrá más adelante, hoy quieren terminar de desarrollar el proyecto que los tiene entusiasmados: abrirle la puerta a la ciencia y la tecnología con el acompañamiento de Colciencias y A Ciencia Cierta.